Georgia, tierra de vinos

Estamos muy acostumbrados en España, y en países ribereños del Mediterráneo, de contar con grandes vinos a nuestro alcance. En España se elaboran y comercializan algunos de los mejores vinos del mundo, y una buena parte de ellos a precios muy razonables. Y nos gusta que sea así, a nosotros, que somos amantes del vino.

El vino es un elemento sustancial de nuestras vidas. Es parte de la cultura que hemos vivido y que amamos. Y alrededor del vino podemos soñar con grandes viajes.

En junio viajamos a tres grandes países del Cáucaso: Armenia, Azerbaiyán y Georgia, y lo hacemos en dos grupos de viajeros dispuestos a adentrarnos en una tradición y cultura diferente de la que conocemos.

Queremos detenernos hoy conocer algo más sobre la cultura vitivinícola en esta región, en especial de Georgia, uno de los grandes países elaboradores de vino con una fuerte conexión con este gran elixir que es el vino. Y al parecer probablemente estemos en una de las regiones más antiguas en lo que a producción de vino se refiere, pues los indicios químicos (ácido tartárico) detectados se remontan a más de 8000 años, según cerámicas neolíticas encontradas en Georgia, concretamente en Gadachrili Gora y Shulaveris Gora, ubicados a unos 50 kilómetros de Tiblisi. Hasta ahora se pensaba que los primeros indicios químicos de la elaboración vinícola se encontraban en las montañas de Zagros, hace 7000 años.

Todo conduce a pensar que distintas uvas han sido objeto de cruces para crear distintas cepas desde hace mucho tiempo en esta región euroasiática. Según Stephen Batiuk, del Centro de Arqueología de la Universidad de Toronto, nos encontramos en presencia de vestigios muy antiguos de la domesticación de vides silvestres en Eurasia.

Batiuk afirma que el vino es una medicina, un lubricante social, una sustancia que altera el espíritu, además de ser una mercancía de gran valor; un componente esencial de ceremonias y rituales, un elemento esencial de la vida social en todo el Medio Oriente.

Cuando descubramos las bellezas de este gran país, también conoceremos los secretos de la elaboración del vino, a los que dedicamos un par de visitas. Interesante es una de las tradiciones de Georgia en torno a la elaboración de vino blanco, que es única en todo el mundo y se conoce como “tradicional georgiano”. Consiste en elaborar el vino blanco en un depósito de barro cocido enterrado en el suelo que recibe el nombre de Qvevri. La fermentación es más lenta, con una maceración más larga. Se usan uvas enteras con el raspón, se trasladan a un abrevadero de madera en el que son pisadas con los pies y el mosto se conduce directamente al Qvevri, para lograr la fermentación alcohólica. Al finalizar la fermentación se tapa el Qvevri que se fija con una piedra o vidrio firmemente o se sella herméticamente con arcilla o tierra para lograr una segunda fermentación maloláctica y es enterrado en el suelo hasta la primavera. Luego el vino se cuela y se separa ya escurrido hasta la primavera en otro Qvevri. El resultado de esta elaboración es lograr vinos muy tánicos (potentes) en boca.  En distintas partes de Georgia hay variaciones de este proceso de elaboración.

En Georgia podremos degustar vinos elaborados con variedades blancas, entre ellas la Chinuri, la Rkatsiteli, la Mtsvane Kakhuri, la Tsitska y la Tsolikouri. Entre las tintas, la más conocida es la Saperavi. En general, nos encontraremos con vinos más intensos, potentes en voca.

Nuestro viaje representa una gran oportunidad para acercarnos a un país y a una cultura vinícola muy sorprendente, con vinos que prolongarán el placer que de por sí ya supone viajar a estas tierras tan lejanas.

¡Un brindis por este gran PERIPLO a Georgia, Armenia y Azerbaiyán!

Alberto y Eugenio

PERIPLOS La Magia de Viajar

www.periplos.eu

Publicado en: Blog

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