Tesoros arqueológicos de Guatemala

En diciembre de 2018, con PERIPLOS,  ¡Regresamos a Guatemala! Uno de los países más hermosos del mundo. Guatemala ofrece lo máximo al viajero: ciudades coloniales, cultura viva maya, recintos arqueológicos  relevantes y una naturaleza exuberante. Nos deslumbrará su riquísimo patrimonio cultural maya: pirámides, estelas, ciudades, templos…., legado que combinaremos con la visita a lugares de gran hermosura en este paraíso centroamericano.

Aun siendo grande la belleza de este país, en este post nos gustaría comentar algunos de los sitios arqueológicos que descubriremos en nuestro viaje, pues no en vano, Guatemala ofrece tesoros arqueológicos mayas considerados entre los más importantes del mundo. Gutemala se encuentra actualmente encuadrada entre los países de la denominada “Ruta Maya”.

En nuestro viaje conoceremos el sitio arqueológico de Iximché. Hoy en día Iximché es un bello centro ceremonial maya donde se han celebrado diferentes rituales ancestrales propios de los descendientes mayas de gran importancia cultural y religiosa. Este parque arqueológico consiste en una amplia variedad de edificaciones mayas entre las que encontramos templos muy antiguos y áreas para el juego de pelota.

Ya en territorio de Honduras, visitaremos el Yacimiento arqueológico de Copán, destino mítico donde los haya para los amantes de la historia y arqueología maya. Quien mejor puede mostrar la importancia de este lugar es Diego García de Palacio, explorador que escribiera al Rey Felipe II de España en estos términos: “en Copan están unas ruinas y vestigios de gran población y de soberbios edificios tales que parece que en ningún tiempo pudo haber en tan bárbaro ingenio como tienen los naturales de aquella provincia, edificios de tanto arte y suntuosidad, es ribera de un hermoso río y en unos campos bien situados de tierra de un mediano temple, harta de fertilidad y de mucha caza y pesca. En dichas ruinas hay montes que parecen haber sido hechos a mano y en ellas muchas cosas de notar. Antes de llegar a ellos se encuentra una piedra grandísima en figura de águila y hecho en su pecho un cuadro de una vara de largo y en él, ciertas letras que no se sabe qué sean”.

El yacimiento arqueológico de Quriguá es famoso por sus estelas bellamente talladas. Los gigantescos molinos de caliza marrón alcanzan más de 10 m. de altura, presidiendo como viejos centinelas el tranquilo y cuidado parque tropical. Los europeos conocieron Quiriguá cuando John L. Stephens en 1840 recaló en el lugar, quedando impresionado por la grandeza de los monumentos. J.L. Stephens lamentó la falta de interés en ellos por parte del resto del mundo en su obra Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatán (1841): “Una cosa está clara: aquí se erigió en el pasado una gran ciudad; su nombre se ha perdido, su historia se desconoce; y… no se ha publicado jamás crónica alguna de su existencia. Durante siglos ha yacido tan completamente enterrada como si la hubiera sepultado la lava del Vesubio. Todos los viajeros de Yzabal a Guatemala han pasado a tres horas de ella, incluso nosotros, y sin embargo ahí estaba, como la ciudad de piedra de Edom, sin ser visitada, sin ser buscada y sin ser conocida”.

Nos fascinará El yacimiento arqueológico de Yaxhá, a poca distancia del Puente Ixlú, que se asienta en una colina entre dos lagos bastante grandes: el Yaxhá y el Sacnab. Se alza en una elevación de terreno sobre su entorno, lo cual representaba la forma tradicional y costumbre constructora de los mayas. Una serie de calzadas, algunas ya existentes en la época de los mayas, unen todas las construcciones del sitio que visitaremos, configurándose en sendas por las que disfrutaremos de la naturaleza y fauna local (en especial los monos aulladores, amos y señores de las alturas hoy en día), y contemplando a la vez los vestigios de la ciudad maya de Yaxhá.

Pero el lugar más fascinante que visitaremos en nuestro viaje será el Yacimiento Arqueológico de Tikal, que a buen seguro, no olvidaremos jamás. Hoy, tras más de mil años desde su abandono, los edificios se mantienen aún en pie luchando contra una vegetación que pugna por engullirlos. 576 km2de selva exuberante rodeando el centro ceremonial. Lo que más sorprende en Tikal son sus templos de lados pronunciados, casi impracticables para poder subirlos. Lo característico, también, de Tikal, es que se adentra bastante en la selva. Cuando se camina de una construcción a otra se pasa bajo un denso manto de selva tropical. El rico aroma de la tierra y la vegetación, la paz que se respira y los ruidos de los animales, contribuyen a crear una experiencia que no se vive en los demás yacimientos mayas. Y hay mucho más: no muy lejos de los lugares más turísticos bien conocidos se han descubierto 60.000 chozas, palacios, tumbas e incluso carreteras en las húmedas tierras bajas gracias a la tecnología láser.  Los mayas se asentaron aquí alrededor del año 700 a. de C. En el año 200 a. de C. ya existía un complejo de edificios en el yacimiento de la Acrópolis del Norte. Con la llegada del primer período clásico, alrededor del 250 d. c. Tikal se había convertido en una importante ciudad religiosa, cultural y comercial con una gran población.

Guatemala nos espera con lugares arqueológicos impresionantes que aguardan la llegada del viajero apasionado. ¡Hasta pronto amigos!

Alberto y Eugenio

PERIPLOS la magia de viajar

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Publicado en: Blog

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